Retrato del Director del  CHAMINADE:

José Ignacio: "Tacho"

 

Análisis y comentarios. Este "retrato" lo baso en lo que he conversado, leído e investigado y en un diálogo que he tenido directamente con Tacho,  entrevista de la cual extraigo algunos pocos comentarios directos y textuales. Presento mi  opinión personal sustentada en un análisis que hago y firmo como propio. La Dirección no se solidariza necesariamente con estas opiniones mías, pero trato de ser responsable y no exagerar. Porque para mí, José Ignacio es un Educador extraordinario, un hombre de una capacidad superior y sin embargo, sencillo, humano, sincero y amigo. No se muestra superior ni usa el poder sobre los demás, su autoridad se basa en el respeto de los derechos de los demás, en creer, confiar y esperar y muchas veces perdonar, que son las virtudes marianistas, ese es su estilo, y eso es lo que nos gobierna: una democracia creída y vivida por este Colegiado. Firmado: Miguel Molla

 

Su formación y vida de estudiante.

José Ignacio nace en Burgos y vive y estudia en Madrid, en el Colegio "Santa María" de los Marianistas.

Es un estudiante muy responsable y obtiene buenos logros pronto, este tema y la profesión ya no es un reto para él y a la edad de 18 años tiene muy avanzado lo que desea de sus estudios. 

"Todo lo más importante de mi carrera lo hice hasta los 18 años, y además había más posibilidades de conseguir  trabajo así que no era problema lo profesional. Tenía que resolver más bien lo personal, de tal forma que di un paso, me cree yo mismo un reto, salir del país y dejar por ello todas mis seguridades y esa ruptura que hice en mi mundo personal reactivó mi personalidad, y me ayudó a encontrarme a mi mismo. El tema de la profesión pasó a importarme poco."  

Aquí vemos la combinación de un estilo intelectual y reflexivo con otro estilo más vivencial y creativo, el hecho de  ser muy responsable y vivir para estudiar y luego el deseo de vivir, sentir y conocer, experimentar el mundo fuera de la protección familiar: 

"Me liberé marchándome a vivir a otro país. En Londres  tuve que trabajar fuera de mi profesión un tiempo y luego retomé a otras cosas, sin embargo volví muy pronto al tema de la responsabilidad..."  

El mundo en el que José Ignacio vive este momento de cambios y de enriquecimiento de  su personalidad, es un mundo muy rico de imágenes, y símbolos colectivos, poblados de arte, música, rebeliones y mucha creatividad: España en 1969, no estaba ajena al despertar de una intensa búsqueda de identidad pero se corría el riesgo de pertenecer al sistema excesivamente, triunfar en ese momento podía significar quedar atrapado en el estancamiento de una seguridad sin retos, lo cual es lo opuesto al espíritu de la época: crecer, retos y rebeldía juvenil, el despertar de una intensa búsqueda de identidad y una juventud que como nunca en la historia, fue una sola en todo el mundo:  con los Beatles, y el lema de la juventud frente a la guerra paz y amor: 1969.

Se trata de encontrarle un nuevo sentido a las cosas, el mundo está cambiando demasiado y en la historia hay una rica fuente de comprensión para profundizar el tema. Estudiará Historia como una segunda carrera, pero esta vez, se pagará él mismo sus estudios y vivirá como un estudiante. Tiene 26 años cuando lo llaman a ser Director del Chaminade. 

Es su antiguo y querido profesor del Colegio Santa María, el Padre José Antonio Romeo, (que es el Capellán del Chaminade), quien lo llama para ser Director. Con él trabaja ya desde hace tiempo para ayudar grupos de jóvenes, desde la organización de estudiantes jóvenes marianistas. Así que José Ignacio ya está muy preparado para lo que le trae el porvenir. Un nuevo reto: dirigir el Colegio. Es un momento además de ser un año difícil en España, en 1977, año de dificultades y de cambios, el Colegio Chaminade está en franca crisis, los estudiantes se oponen y cuestionan todo el modelo que se tenía hasta entonces pero sin aún encontrar uno nuevo. 

"La libertad que se vivía en los ambientes universitarios en esos años de la década del 70 (la época de Franco), no era un momento tranquilo, los jóvenes estaban luchando contra una dictadura y en esa lucha, no había lugar para distinguir entre una represión u otra, todo autoritarismo era mal visto."1977  

Por su formación y experiencia, José Ignacio acepta el reto con entusiasmo y pronto pone remedio a la situación:

"Por mi educación básica soy muy seguro de sí mismo y no tengo necesidad de protagonismo. Me piden asumir un trabajo que se adapta perfectamente a mis expectativas  y necesidades."  

Poner remedio a la situación, significa dialogar y tener la apertura necesaria para "ceder" en alguna forma para recuperar la confianza de los estudiantes en la autoridad, creando un modelo que se basa en la confianza, la tolerancia, el respeto:

"Yo recibí una educación familiar democrática y fui formado en los valores libres de la educación marianista, las virtudes marianistas: confiar, tolerar, esperar."

Por ello establece un sistema de diálogo y de compartir responsabilidades, a diferencia de otros, José Ignacio cree en esta democracia estudiantil: "mi idea es que la libertad es el ambiente ideal para que las personas se desarrollen" y va a fondo a respetar los principios que se anuncian, al principio el desorden continúa hasta que los estudiantes se convencen que es verdadera la propuesta de cambio y que hay que ser consecuentes. Hay que reflexionar y crear un nuevo modelo con veracidad y congruente con los ideales que se presupone uno tiene. Así  si se habla de respeto a los derechos de los demás, no era posible que se tuvieran injusticias con los novatos, después de un período de discusiones y desacuerdos, se impone la verdad: las novatadas no son para este modelo. Y es así que en el Colegio desde hace 20 años no hay novatadas. Otro cambio, las normas del Colegio son elaboradas en unión con los estudiantes que participan de las decisiones:

"Las normas del Colegio las elaboramos en conjunción con los estudiantes, salvaguardando libertad, estudio y vivir en paz. La guía Colegial ha sido hecha por los estudiantes..."  

En esta filosofía no hay lugar para posturas fingidas ni para "dar imagen", esto significa muchas veces aceptar críticas y componer un orden de cosas en el que no se tiene un control absoluto ni mucho menos autoritario:

"Las reglas del juego son claras. No tengo que defender intereses que me aten y que distorsionarían la realidad que yo quisiera defender, al contrario, me siento libre porque  no defiendo ningún interés (ni personal ni de la Institución), que esté por encima de lo que es el sentir y el vivir de esta comunidad humana. Lo que importa más es el desarrollo personal de los colegiales, y no valoraciones externas de prestigio y buena imagen..."

Por ello creo sinceramente debemos comprender la importancia de la propuesta de este modelo que ha sido exitoso y que nos permite sostener un espíritu colegial que nos ayuda a vivir juntos, y sentirnos contentos de esta convivencia, por tanto educarnos en los valores más genuinamente humanos:

"En el Colegio he entrevistado muchísimos jóvenes que querían ser colegiales y he aceptado muchas veces a aquellos que otros rechazarían, a los que tienen inquietudes y tienen dudas..."

 Y es que lo genuinamente humano ahora es tener dudas, por ello en los jóvenes hay un espíritu solidario pero también sincero, que es la base de una buena amistad, en la que se intercambian muchos valores sin que se hable mucho de ello:

"Vivimos en un mundo basado en la incertidumbre y en la inseguridad. Se saben los valores pero no las consecuencias de ellos, por ejemplo existe el amor pero por lo tanto...Ya no se sabe concluir de ellos nada. Esta falta de coherencia entre un valor que se anuncia y su consecuencia que se desconoce o se niega, esta incoherencia se percibe por ejemplo en la educación de los hijos... la sociedad demanda ahora adolescentes dóciles que no tengan dudas...Se quiere seguridad y espíritu crítico, y que sean libres. Aceptan que tengan inquietudes, pero que tengan  respuestas a las preguntas de la vida, y que tengan vida...Esto tiene consecuencias para los jóvenes con respecto a su futuro que lo ven con muchas veces con temor."

Este enunciado de vivir las consecuencias de los valores es para mí algo realmente genial, supone que, no necesitamos construir teorías ideales mas que eso, es necesario vivir aunque sea en pequeño aquello por lo que se tiene una convicción, esto es lo verdadero, lo que se vive. 

Por ello creo que muchos jóvenes vienen aquí con muchos valores en teoría que después de un tiempo cuestionan y luego "recuperan" al vivir de alguna forma más sincera. Ese es el cambio educativo, con libertad:

"Así que cuando escribo sobre esta experiencia, en el anuario de los 25 años del Colegio, digo que no era mi intención dar un ambiente de libertad hasta que se hubiera pasado esta euforia y una vez tranquilizado el ambiente, volver a imponer. No, mi idea es que la libertad es el ambiente ideal para que las personas se desarrollen y en ese sentido, este Colegio es un ambiente de libertad, con reglas que la limitan para el bien común. El desarrollo personal de los colegiales es lo que más importa."

Por ello ahora que vamos a celebrar los 25 años de su Directorado, creemos que es un Director Emérito pero juvenil y plenamente vigente, con la fuerza para actuar y la visión necesaria para liderar ese espíritu que nos anima a luchar y a creer en la libertad, los derechos humanos y la justicia.

Fuente: album del Colegio Chaminade, España, año 2000